Salamanca se tiñe de negro: XI Congreso de Novela y Cine negro. «Mirada Crítica. Denuncia social»

Muchas veces la realidad supera la ficción y tanto es así que ahora la nutre sobremanera: Gürtel, Malaya, Púnica, Pokemon… los escritores de novela negra se frotan las manos con la cantidad ingente (e indecente) de tramas y argumentos que les ofrece el panorama político actual. Como apuntaba el escritor Lorenzo Silva en la conferencia de clausura de la XI edición del congreso celebrado entre el pasado 14 y 17 de abril, este género goza por fin de buena salud. Después de once años de camino labrado, los frutos que recoge el trabajo dirigido por Àlex Martín Escribà y Javier Sánchez Zapatero son inmejorables: su consolidación académica y la camaradería de sus participantes.

1798697_875243689181540_9119827671430735061_nY cómo resistirse ante semejante cartel: novela, cine, cómic y series televisivas; un suculento escaparate para mi apetito insaciable. Sabiendo que el boss de la semiótica se declaró fan incondicional de Dylan Dog no podía eludir la ponencia de Silvia Alonso sobre el homenaje del nº66 a El séptimo sello (1957) de Bergman. Tampoco podía faltar a la cita con Ricardo Piglia y su incursión de lo fantástico en lo policiaco en La ciudad ausente (1992). A aquellos a quienes la prosa de Piglia os resulte densa o incomprensible os recomiendo su adaptación a novela gráfica. Todo un acierto de Luis Scafati y Pablo de Santis. Para los feligreses de este tipo de eventos, como una servidora, lo mejor reside en la sensación postrera de enmarañamiento cerebral; mordiéndote la lengua del sobreesfuerzo memorístico, apuntas en tu cuaderno de notas todo ese nuevo arsenal de datos. Pues bien, la lectura del cómic Alack Sinner y la serie británica Luther son, entre otras muchas, las incluidas en mi lista de «cosas pendientes (que quiero hacer ya)».

Manque me pese, la ubicuidad no es uno de mis dones y fueron muchas las sesiones matutinas que me perdí, pero las conferencias plenarias de la sesión de tarde, la guinda de este pastel, no quise perdérmelas. Enric González Ledesma, Víctor del Árbol y Mario Camus, una tríada perfecta. Desde sus perspectivas particulares de periodista, escritor y cineasta, todos incidieron en la misma idea con la que cerraba el congreso Lorenzo Silva: «La novela negra es la gran novela social de nuestro tiempo y de todos los tiempos». La fragilidad e inestabilidad del tiempo presente dotan a los personajes de Víctor del Árbol, «antihéroes asociales o anodinos» según sus propias palabras, de esa «visión prosaica, realista y pesimista, pero carente de resignación» tan característica de la literatura negra. El periodista Enric González, hijo del creador de la saga protagonizada por el inspector Méndez, afirmaba que la clave del éxito y la perennidad del género residen en su función como «alternativa a la censura y la falta de información» en la que «la ficción legitima aquello que se escapa a la realidad». Una conquista del género negro, que parecía casi insólita en el panorama español, tanto en el ámbito académico como editorial, sin duda merecida.

Congresonegro

 Conferencia plenaria a cargo de Lorenzo Silva. Aula Magna. Facultad de Filología. Universidad de Salamanca

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