Comicteca #2: El horno huérfano de Rob Davis

El horno huérfano. Rob Davis. Ediciones La Cúpula. Rústica, 164 págs. 18,50€.

Miércoles. Llueven cuchillos. Los hijos crean a sus padres. Quedan tres semanas para que Scarper Lee muera y todo el mundo en Bear Park lo sabe, incluso él mismo. Este es el mundo que ha creado Rob Davis: una historia de enigmática y singular belleza cuya extrañeza nos obliga a estar atentos a cada salto de viñeta, asumir lo descabellado como cotidiano y dejarnos guiar por la excitación de lo desconocido. Para degustar El horno huérfano debemos abandonar nuestros encorsetados parámetros narrativos y sumergirnos de lleno en lo que aparentemente es un sinsentido. ¿Por qué llueven cuchillos? ¿Cómo crean los hijos a sus padres? No hay más respuesta a estas preguntas que continuar leyendo.

El joven Lee vive sus últimos días grabando sus pensamientos y observando la rueda del miércoles, la del jueves, la del viernes… El statu quo de ese mundo perfectamente jerarquizado en el que leones custodian el patio del colegio y los ancianos conforman el cuerpo policial liderado por otra implacable Dama de Hierro se verá quebrantado por la llegada de Vera Pike. Ella es el elemento perturbador y rebelde de lengua mordaz que motiva el despertar del aletargamiento de Scarper Lee. Su padre, una estructura de latón a la que mantiene atada en el cobertizo de su casa, ha escapado y debe encontrarlo antes de que llegue la parca. La perspicacia de Pike y la singular genialidad de Castro Smith, el tercero de los tripulantes de este viaje, son piezas fundamentales para averiguar qué ha sido de él y llegar hasta el punto de origen, el lugar de creación de las personas y los padres: el horno huérfano.

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Davis demuestra un excelente manejo del ritmo narrativo, que se vuelve trepidante conforme al desarrollo argumental. Si bien no está delimitada explícitamente, su estructura parece poder dividirse en dos partes: una primera, desarrollada dentro de los límites de lo conocido (el colegio, el hogar…) y en la que las ruedas del tiempo marcan la cadencia tétrica del paso del tiempo de una vida marcada por la muerte —la combinación de las viñetas a página completa que ocupan estas y la composición clásica del resto así lo revela; y una segunda parte, dentro del territorio ignoto e inexplorado, la rueda del tiempo ha desaparecido y el tiempo adquiere la vertiginosidad de la vorágine de sucesos insólitos en la que los jóvenes se ven envueltos en aras de cambiar el fatídico destino de Scarper Lee.

El autor británico nos brinda la posibilidad de ahondar en un mundo extrañamente similar al nuestro. Es obligada una segunda lectura de El horno huérfano para reparar en detalles, matices y cuestiones que probablemente se escapan a una primera lectura más ansiosa por zambullirse en los entramados de Bear Park. La representación de las relaciones afectivas no solo entre padres e hijos, sino también las que desarrollan entre los protagonistas de esta historia; el cuestionamiento del inevitable sino de su protagonista o cuál es nuestro papel en la vida son algunos de los asuntos en los que pretende hacernos profundizar Rob Davis con mucho acierto.

Solo resta decir: ¡que publiquen ya la secuela!

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