La chica zombie, no es otra estúpida novela de adolescentes

La chica zombie. Laura Fernández. Seix Barral. Rústica con solapas, 319 págs. 18.50€

Todos sabemos que ser adolescentes es una mierda, ser adolescente y zombie ya es harina de otro costal. A los problemas comunes de un adolescente como las espinillas, acoso escolar, amoríos, problemas de imagen, las notas del instituto, ahora también tienes que preocuparte por tu olor putrefacto corporal, llagas supurantes de pus por todo tu cuerpo con gusanos que surgen de ellas, color de piel azulado, caída de pelo y movilidad reducida unida a la respiración que parece el motor destartalado de un tractor.

Con este problemón se encuentra Erin Fancher, una adolescente que vive en Elron (que no Elrond, aunque me pregunto si tiene algo que ver) y que un día despierta convertida en un zombie aunque nadie parece notarlo, sólo el chico rarito del instituto, Billy Servant. Este contratiempo se une a su ya de por sí vida de adolescente complicada, en la que la sustituta de lengua le ha puesto un 0,5 en el último examen, su mejor amiga, la chica más popular del colegio, la obliga a hacer cosas que en realidad no quiere hacer y sus padres la ignoran, pero menos mal que siempre tendrá las novelas de su autora de ciencia ficción preferida Robbie Stamp.

A simple vista la novela de Laura Fernández, La chica zombie, puede engañar, su portada y título sugieren que se trata de otra novela sobre adolescentes intrascendental (no me malinterpretéis, no tengo nada en contra con las novelas juveniles, todo lo contrario, soy una gran fan de la novela juvenil, o al menos a las que no toman a los adolescentes por idiotas y no basan su trama en el romance) o de otra novela de zombies. Aquí no vamos a encontrar un virus que desola a la humanidad, o una historia de amor entre zombies o humanos, la propuesta de Laura Fernández es más intimista, encontramos una historia sobre personajes, una exploración a la psique humana en la que la zombificación de Erin es simplemente una excusa para hablarnos de otros temas.

1
Hola, soy un zombie y quiero ser tu novio 

Laura Fernández demuestra su maestría para retratar personajes muy complejos y fascinantes atrapados por las inseguridades y problemas que nos acechan día a día por culpa de lo que la sociedad espera de nosotros, tenemos pues, a la adolescente que se ve arrastrada a llevar a cabo acciones que realmente no han sido decididas por ella, sino que se ha visto forzada a llevarlas a cabo por la presión social, dejándose llevar como un zombie descerebrado. Por otro lado tenemos a la maestra sustituta que sueña con encontrar marido porque es lo que su madre y las películas románticas le han enseñado que debe hacer, el director que tiene miedo a la soledad o la psiquiatra que empieza a creer que se puede ser más feliz en la realidad imaginada que en la realidad que vivimos.

Su estilo narrativo es crudo, directo y muy satírico como se puede comprobar en las esperpénticas descripciones de sus personajes, la autora no sólo nos muestra sus defectos físicos y morales, sino que se recrea en ellos y los enfatiza de manera grotesca cautivándonos y asqueándonos al mismo tiempo, y a pesar de mostrarnos personajes tan desagradables no olvida de aportarles cierta simpatía que hace que en algún momento de la narración tengamos lástima de ellos, y nos recuerda que nadie es tan odioso ni tan espantoso, ya que sólo somos humanos y queremos ser aceptados. Este rasgo se ve en cada uno de los personajes, aunque me gustaría destacar mi favorito, Velma Ellis, la profesora sustituta de lengua cuya representación hace que el lector se debata entre el incrédulo arqueamiento de cejas seguido de un “esta chica es tonta” y la lástima que despierta en ciertos momentos de la novela.

La chica zombie es absurdamente divertida (el humor que más me gusta), a pesar de estar leyendo sobre las miserias de los personajes no puedes evitar reírte de las situaciones que viven y cómo las enfrentan, prueba de ello es el capítulo en el que un grupo de personas acuden a terapia al psicólogo, nos enfrentamos a una escena que en realidad es trágica y sin embargo al leerla no se puede evitar tener una carcajada tras otra gracias a la magnífica labor de la autora de saber combinar todos los elementos de que dispone y darles forma sin caer en lo excesivamente caricaturesco o en la crueldad sensacionalista, siendo capaz de encontrar un equilibrio que mantiene durante toda la novela.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s